La producción de huevos se realiza de forma higiénica desde el principio, con aves sanas, bien alimentadas y cuidadas. Para ello los avicultores aplican estrictos protocolos de bioseguridad y prevención de enfermedades en la granja. Para evitar toxinfecciones alimentarias, las gallinas se vacunan contra la salmonelosis y se controla su estado sanitario y la calidad del pienso. También se preocupan de minimizar el impacto ambiental de la producción.

Los productores de huevos cuentan con el apoyo de profesionales como nutricionistas, responsables de calidad, de medio ambiente y veterinarios que les asesoran, informan y facilitan la implantación de las normas y técnicas necesarias en su actividad.

En la Unión Europea se distinguen cuatro sistemas de producción de huevos: en jaula, en suelo, campero y ecológico. En todos ellos se mantienen condiciones adecuadas para el bienestar de las aves. Cada sistema de producción implica condiciones distintas en las instalaciones y el manejo. Por ello hay diferencias en los costes de producción y el precio de venta de los huevos de los diferentes sistemas.

No hay evidencias científicas que indiquen que en un sistema determinado se produzcan huevos más seguros o nutritivos que en otros sistemas de producción.

Las normas de manejo y las buenas prácticas que aplican los avicultores, adaptadas a cada sistema de producción, garantizan que las aves tengan buenas condiciones de bienestar en cualquiera de ellos.

El huevo se recoge en la granja, se selecciona por calidad y peso y se envasa para su comercialización en el centro de embalaje. Estos procesos están totalmente automatizados, son muy eficientes y rápidos. Las innovaciones en los sistemas de clasificación, envasado y trazabilidad en el sector facilitan la gestión y el control inmediato de todo el proceso.